SOSPECHAN DE TRAIDORES INTERNOS EN LA EJECUCION DE PANTOJA

• Sospechan que lo pusieron «desde adentro».
• Desprotegió la Fiscalía al oficial Pantoja, denuncian elementos “Macabra Moniobra”.
Mexicali.- Una dura misiva enviada a la Gobernadora Marina del PIlar Avila y al Consul de los Estados Unidos en Mexico; elementos de la Fiscalía General del Estado denuncian a sus superiores por dejar en estado de indefensión a su compañero entonces Coordinador de Homicidios en la Zona Costa Angel Pantoja.
«Quienes escribimos esta denuncia, agentes y personal administrativo de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Baja California informamos que, por razones obvias de seguridad, debemos permanecer en el anonimato.
Que el asesinato de Ángel Pantoja Pantoja no fue un simple “ataque del crimen organizado”.
Fue la consecuencia directa de una decisión irresponsable tomada dentro de la propia Fiscalía.
Un día antes de su ejecución, la institución que dirige María Elena Andrade Ramírez le retiró las escoltas que se le habían asignado después de recibir amenazas de muerte.
Al día siguiente fue emboscado y asesinado por un comando armado.
Dentro de la corporación existe indignación, rabia y miedo.
Ángel Pantoja era considerado un fiscal profesional, comprometido y respetado.
Su muerte, dicen, envía un mensaje devastador: a quienes investigan homicidios y enfrentan directamente a las bandas criminales se les deja solos, sin protección y expuestos.
Mientras tanto, la fiscal María Elena Andrade y su círculo cercano cuentan con camionetas blindadas, escoltas permanentes y seguridad personal que se utiliza para custodiar domicilios particulares y trasladar a sus familiares, incluyendo a sus hijos a sus escuelas.
Hasta un diputado de Morena, Juan Manuel Molina, cuenta con escoltas desde hace varios años.
La versión oficial sobre la detención de cuatro presuntos responsables del crimen no ha calmado el enojo interno.
Dentro de la Fiscalía muchos saben que esos detenidos podrían ser simplemente “chivos expiatorios” utilizados para aparentar resultados y cerrar el caso rápidamente.
Se pretende vender la narrativa de que la investigación avanza “hasta sus últimas consecuencias”, cuando en realidad no se está investigando la negligencia institucional que dejó desprotegido a un fiscal que había sido amenazado por organizaciones criminales.
Por eso, la sospecha radica en que alguien, desde dentro “puso” a Pantoja con sus asesinos.
En los pasillos de la institución se sabe perfectamente quién controla los cobros de las llamadas “tienditas” de droga, las máquinas de juego, las extorsiones y hasta la manipulación de investigaciones, órdenes de aprehensión, cateos y juicios abreviados.
Es un secreto a voces que existe una red de corrupción que permite a los cárteles operar con información privilegiada y protección institucional.
Sin esas filtraciones y sin esa tolerancia desde dentro, muchas de las ejecuciones y operaciones criminales que ocurren en Baja California simplemente no serían posibles.
Por ello señalamos con claridad que el problema no es solo la violencia del crimen organizado, sino la profunda descomposición institucional dentro de la propia Fiscalía General del Estado.
La responsabilidad política y administrativa recae en María Elena Andrade Ramírez, cuya gestión ha permitido un clima de desconfianza, filtraciones y privilegios para los altos mandos mientras el personal operativo queda abandonado a su suerte.
Ante la falta de confianza en que estas irregularidades se investiguen de manera real a nivel local o incluso federal, hacemos un llamado a la comunidad internacional y particularmente a la Embajada de los Estados Unidos en México para que observe lo que está ocurriendo en Baja California.
Los cárteles mexicanos han sido catalogados por el gobierno de Donald Trump como organizaciones terroristas.
Si existen funcionarios que por acción u omisión facilitan su operación, entonces se trata de un asunto que trasciende lo local. Esta denuncia es un grito de alerta desde dentro de la institución: hoy mataron a un fiscal, mañana puede ser cualquiera de nosotros”, dijeron en ese escrito.
