“Rosarito Blues” CHICHARRONERO

Gerardo Díaz

El eterno problema del transporte en Baja California siempre va ligado a la “palabra de honor” de los gobernantes (que no tienen) y a los tiempos políticos en curso. Esto no ha cambiado un ápice en el actual gobierno que, al menos en teoría, se esperaba algo más, sino distinto; que quienes lo representan mostraran al menos algún viso, una señal de cambio, algún rumbo innovador con nuevas tendencias acordes a la modernidad y la globalización. Pero todo indica que lo mismo que hicieron o fueron los del PRI, y luego los del PAN, se repite exactamente igual en la era de Morena con Jaime Bonilla Valdez al frente…para dirigentes transportistas de diversos gremios y de todo el estado, dichos acuerdos fueron literalmente ignorados por el mandatario y sus secretarios, como Amador Rodríguez Lozano, quien de plano lejos de ser el interlocutor natural entre el gobierno y los transportistas, se esmera en ser el “látigo del amo”, hasta llegar a advertir en tono retador que “ahora así son las cosas, las toman o las dejan”. O peor aún como le dijo a la alcaldesa de Tecate también del partido morena, Zulema Adams Pereyra , cuando se rehusó acceder a sus aviesas intenciones de obligar a la alcaldesa y todo su cabildo de votar a favor la iniciativa de Reforma de Ley que pretende reducir a tres años el próximo periodo de gobierno. “Pues atente las consecuencias” fue la amenaza recibida del Secretario Amador. Luego vinieron los comentarios misóginos y machistas del Gobernador Bonilla en contra de la alcaldesa. Un gobernador está visto, imbuido en la intolerancia, mas dado a la diatriba, al chantaje, a la amenaza y a las burlas de baja estofa, que al dialogo respetuoso y la construcción civilizada de acuerdos. Así las cosas en morena de Baja California donde “tal parece que no gobierno” el morena de López Obrador, comenta la Senadora Alejandra León Gastellum, al lamentar estos desbarres de un gobernador ensoberbecido, empecinado a buscar a toda costa eternizarse en el cargo, que juega a armar su maximato, a la venganza y a los ataques personales sin cuidar las formas, como diciendo “Aquí no’más mis chicharrones truenan”. Será?